Menta granizada sí, menta granizada no.

Hacés una encuesta y la menta granizada pierde. Pedís una explicación y la respuesta es: «parece crema dental». Así arranca la charla.

Tema de conversación recurrente, así como el Boca-River. Este famoso sabor de menta con trozos de chocolate, no deja de crear fans y antis. La menta granizada es un sabor complicado, digamos, exótico. Al ingresar al paladar invade con su sabor todas las papilas gustativas. «Separame la menta granizada de los demás sabores del pote» piden algunos clientes en las heladerías.

La menta granizada tiene su origen en Inglaterra, allá por 1862 cuando la empresa Graham Edwards Rowntree lanzo sus tabletas de chocolate rellenas de crema de menta un 19 de febrero. Esto revolucionó los paladares de la población y su versión helado apareció.

¿Es acaso uno de los sabores más odiados? Puede ser, pero no por gusto sino por relevancia. He visto desperdiciar tubos y tubos de sabores de helado que dejaron atrás los bastos esfuerzos de su publicidad y marketing y ninguno de ellos tiene «haters» o un grupo en su contra.

¿Habrá algo más profundo detrás de esta rivalidad? He llegado a escuchar como justificación al rechazo de este sabor, lo «popular». Como si en el colectivo genérico no se permitiera la elección de este. Dejando como únicos sabores al chocolate, la americana y el dulce de leche.

¿Es acaso la menta granizada parte de un sector social elevado? No sería descabellado, pero tampoco acertado. Esta pregunta es una más de las tantas que se realizan las personas luego de leer a Bourdieu. Los gustos entonces son construidos dentro de las posibilidades que tiene cada sujeto, ¿se podría decir entonces que la menta granizada tiene un alcance de acceso fácil? ¿Es la menta granizada uno de los sabores que podríamos llegar a encontrar vendiéndose en un supermercado de barrio? En ese caso, ¿el precio sería semejante al de los demás sabores? ¿Todo el mundo puede probar la menta granizada o es menos duro indicar que no nos gusta? Podría ser un análisis profundo, pero este es sólo un artículo superficial más. Lo más simple es cerrar con la respuesta de oferta y demanda. ¿Verdad?

La menta granizada forma parte de un colectivo de personas que la eligen con orgullo. La verdad es que es un sabor más dentro de las bastas heladerías de Argentina. Bien se podría crear un grupo anti-coco o anti-sambayón italiano, ya que no forman parte de los sabores más pedidos.

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