Crisis/oportunidad

 

Todo ha sido un caos, la ciudad y sus constantes ruidos, bocinazos, peleas callejeras interminables. El calor lo empeoraba todo. El día no podía ser peor, esa mañana desperté con los ojos hinchados dignos de una persona que ha llorado toda la noche. Tenía una clara razón, ahora era una especie de refugiado en un monoambiente prestado. No había luz ni electricidad, el edificio estaba en estado de alerta eléctrico .
Nada con lo que disimular la cara, salvo el pretexto de siempre «es el sueño y cansancio». No había nada para desayunar, sólo me restaban 50 pesos que debían alcanzarme para una especie de almuerzo. Ya era hora de pedir prestado algo de plata, debía comer. En el trabajo todo fue rutinario, los que menos hacían mayor crédito tenían. Al salir logré conseguir WIFI gratis, ingresé a una página de trabajo desesperadamente, eso también era rutinario. Curriculum enviados, miles. Currículum vistos, cero, ninguno, nada, no les interesa, hay mejores, debo buscar trabajo de algo más básico. Conclusión, no sirvo para nada. Me voy a quedar sin trabajo en un mes, no tengo experiencia laboral en mi rubro, ya no soy joven, familiares, mejor ni hablar. Es más que imposible conseguir un trabajo y salir adelante uno mismo. A nadie le importo y la única compañia que voy a tener es la de un vaso de agua. ¡Salud!

¿Sabe qué es gracioso?
La palabra crisis, esa que sale de lo más profundo de nuestra conciencia en momentos catastróficos y eclipseables, cuando todo está destruido y se encuentra en el ojo de la tormenta. Ésta es la única palabra que aparece al final del túnel. Crisis.
No es sólo el significado para el común denominador de la gente, sino sus varios significados y sentidos. Crisis financiera, crisis ambiental, crisis emocional, crisis eléctrica y crisis ABC hasta llegar con esta última, paupérrima y casi optimista crisis/oportunidad.
«¿Qué es eso? ¿A quién se le ocurrió asociar estas dos palabras? Imposible. No existe. Maldito el día en que se volvió trending topic.» Estos son algunos de los dichos que decimos mientras seguimos descendiendo por el túnel de Ernesto Sábato o bien podría ser el de Lewis Carroll en Alicia en el País de las maravillas.
Si está leyendo esto es porque habrá o está pasando un momento de crisis del que jamás hubiera imaginado. De no ser ninguno de los dos casos déjeme aclararle, ser curioso no es delito. Las crisis son inoportunas y brutales, algo similar a un robo. Sólo que siempre nos devuelven algo, no así los robos, en los que somos totalmente estafados.
Sí, está sufriendo, y no encuentra salida. Y una cosa lleva a otra que desencadena en otra peor y así sucesivamente. Esto podría ser peor, usted lo sabe. Lo sabe porque está leyendo esto. E intenta no dar todo por hecho. Está buscando una mano, un socorro. La ayuda va en camino, se lo prometo. Pero debe poner de su parte primero. Debe ayudar a que lo ayuden.
Una vez que logramos atravesar la crisis (nótese la palabra atravesar, no pasar, no esquivar) y chocamos con el fondo de ese túnel extenso, es allí donde la palabra oportunidad aparece. Llegamos a este cambio, vuelto que nos aporta la crisis. Y es que una vez que se encuentra tumbado en el piso de ese barril, lo único que queda por hacer, es ascender. Tomará días, meses y años según la persona. Pero créame. No tiene más que pensar. No hay otra opción. No hay otra salida, es su única opotunidad. Tómela y agárrese bien fuerte de su alma, coloque en su espalda la poca luz que le queda, aférrese al último pedacito de amor que tiene en el centro de su pecho (no hablo de él o de ella, hablo de usted) tómelo, anímese y empiece a escalar, a volar, a levitar.
Lo va a sentir, va percibir, cada partícula de su piel va a notar ese preciso momento en que se nos llena el alma.
Cuando se de vuelta estará envuelto en brazos cálidos, sonrisas placenteras y el resto no importa.
Descanse, y prepárese para la batalla de mañana.

Deja un comentario

search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close